http://www.alrededoresweb.com.ar/notas/hoy-me-hace-falta-tango.htm Hoy me hace falta un tango
Melancolía y destierro de un viaje a cualquier lugar; en mi mochila llevo la aventura y la libertad. Aquí unas palabras para contar sobre Buenos Aires, sus cosas, su gente y sus lugares. Esos que hoy están lejos, pero sólo por un rato ya que la ciudad espera y, a veces, no desespera. |
Lográs cerrar la puerta después de la vueltita mañosa que hace la llave en la vieja cerradura. Llamás el ascensor y esperás; siempre parece que esperás demasiado. Salís a la vereda, te saluda el verdulero, pasás por el quiosco y agarrás por Viamonte derecho. Cruzás la cortadita y después el supermercado leyendo al paso las ofertas del día. Tribunales y su manada de locos en traje y tacón que corren detrás de los papeles, el almanaque y el reloj. P asás muy despacio por el Colón y nunca pero nunca, por más veces que lo mires, dejás de maravillarte y de acordarte del sabor a poco que te dejó la única vez que fuiste. |
| Pensás, tratás de pensar, pero tenés tantas cosas en la cabeza que se te enreda n las ideas con el pelo. Te pasás la mano por la frente y volvés a mirar. La 9 de Julio te propone una carrera de semáforo a semáforo . La cuenta regresiva comienza, termina y vuelve a comenzar pero vos te quedás ahí , en pausa, de pie, con el cuerpo pesado y los ojos clavados en ningún lugar. No podés ni querés moverte. Los coches y la gente siguen pasando pero los ruidos han desaparecido por completo tras el eco de un pulso melancólico en tu cuello. Hoy estoy tan lejos, hoy me hace falta un tango, un mate amargo con mis queridos argentos. Poder llamarlos y organizar un asado. Juntarnos en casa a comer empanadas con vino y reírnos de todo, o simplemente salir al olor de las calles porteñas a esperar el bondi para ir a Palermo. El cielo porteño se abre azul agrisado como un recuerdo mediterráneo y el sol tímido de mayo me quema los hombros. La calma aparente pende de una sonrisa y el ovillo vuelve a enmarañarse; las mochilas, los aviones, los trenes y un café . Las esperas, los hostales , la ruta y una foto. Y sigo despertando sin saber dónde estoy y vuelvo a acostarme sin pensar a dónde voy. ¿Lo estaré viviendo o solo será un deseo vehemente? |
| ¡El destierro del viajero, que elección difícil y divina a la vez! Hoy por favor, pido que alguno se tome un mate amargo en mi honor, deguste un choripán en Costanera y un flan con dulce de leche en Callao. Que alguien me dedique un café en San Telmo, una visita a cualquier librería de Corrientes. Un chocolate con churros y una mirada curiosa al Obelisco. | Que alguien lo haga hoy por mi y que pueda disfrutarlo y sentirlo tanto como yo lo hice cada vez que he tenido la oportunidad de esos pequeños placeres argentinos. Extraño, cuanto extraño mi país, pero elegir un camino siempre es renunciar a otro. Por Europa sigo mi viaje, de aquí para allá. Optimizando el tiempo al máximo , haciendo chicle los días y caramelo el dinero. Voy escribiendo mi camino junto al mediterráneo. Las montañas y los olivos me escuchan cantar algo de Homero Expósito y los nuevos amigos sonríen a mi lado. Soy libre y seguiré viajando, ¡soy feliz porque sé que Buenos Aires siempre me va a esperar! |
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